lunes, 20 de abril de 2009

indescifrable

Detesto. Odio. Angustia. Grito. Infierno. Tic - Tac, Tic - Tac, Tic - Tac, el tiempo de mi cara corre, mis canas, mi cuerpo empieza a caer. Gravedad. Silencio. Quietud. Silencio.

Se oye un aullido a lo lejos, y....
silencio.
Grito. Aullido. Grito. Aullido. Gritos. Aullidos. Gritos Aullidos Gritos Aullidos gritosAullidos gritos aullidos gritosaullidosgritosaullidosgritosaullidosgritosaullidosgritosaullidosgritosaullidos, gritos gritos gritos GRITOS GRITOS GRITOS, BASTA!
Silencio.


Abro mis ojos y veo una temprestad delante de mí, que se me presenta sin permiso y se mete y me marea.
Corro agitada, cansancio y caigo. Dolor, me he lastimado. Me levanto, corro y lloro, no sé por qué, pero lloro. Sé que no debo, pero ¿quién maneja aquello que es abstracto en el cuerpo, aquello que nace del alma, del corazón?

¿Quiénes son otros? ¿Quiénes son los otros?. Y me pierdo, me entra la desesperación, y río a carcajadas. me río, pero lloro y no puedo parar mis emociones. BASTA. Basta, por favor, basta, mi cara empieza a ajarse y sigo llorando.

Una luz, allá a lo lejos, ilumina mis grietas y me siento en el aire. Floto. Cuerdas, música, canto, las sirenas... las sirenas cantan y me dejo llevar por aquella voz hipnotizante que se me hunde, me apreta la respiración. Me maneja los pasos hacia el fuego, hacia el infierno y no puedo huir. Aquellas melodías se convierten en cadenas. Corren rápido hacia mí y no me dejan escapar, me tocan, me lastiman, me violan, se ríen de mí. Las sirenas se rién de mí y las cadenas me tocan violentamente. Lloro mirando al silenencio ¿y qué mas puedo hacer? Estoy atada a la música negra, maligna, que me maneja como a una marioneta. Derecha Izquierda. ¡Salta!
Silencio.
¿Qué pasa?
NO NO NO POR FAVOR NONO no nonoo por favor nooo... noooo... por favor no..nonono, basta, por favor no quiero más, basta, dejáme, te quiero aullentar, basta, basta por favor.
.
.
.
Y las cadenas estallan en risas, me dejan caer al poso, se escuchan sus risas como un eco lejano. Grito desesperado. ¡Alguien que me ayude!
Quietud.
Desnuda ante el aire, el viento, las nubes y la luna.
La oscuridad de la noche disimula mis imperfecciones:
del paso del tiempo y del sufrimiento y
¿Qué haré con todo esto que tengo para dar?

Lo deshecho. Pero quiero volar. No, mejor lo deshecho antes que... ¿antes que qué?
Desnuda ¡¿Sabes lo que es estar desnuda?!
Tengo frío, mi piel se estremece y mis dientes tiritan sin cesar. Los quiero parar y no puedo.
Tengo frío.
Y de repente un viento me hiela la sangre y soy una estatua.
Visualizo todos los momentos delante y detrás de mí. Sonidos, tic-tac, tic-tac,tic-tac, recuerdos y sombras amorfas. Lagunas mentales. Tropiezos. Pasos. Sonidos ininteligibles.
djsadkjhasdiuadhaslkdn fvoirjwjfoashfuehr9qwrq90rh2dnascdasdnhosahfas
me duele la cabeza... se me estalla... ME DUELE...ME DUELE BASTA ME DUELE
PUM
Alivio.

domingo, 19 de abril de 2009

"El despertar"




de Alejandra Pizarnik

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es o nunca jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas del sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

martes, 14 de abril de 2009

Sin nada que temer...?

Ya no sabía más qué hacer
Cuando tus palabras me dieron sustento.
Todo empezó con un vaivén lúdico,
pero algo dentro de mí, empezó a gestarse.

Yo no sabía con certeza qué sería;
si sólo capricho o una cuestión de piel.

Sólo me di cuenta, que lo que haya sido, sigue siendo.
No es algo para jugar,
¿Por qué tuvo que haber principio?
¿Por qué le tengo que poner este final?

Si tan solo mis ojos hubieran sido fieles al prototipo,
mi mente no hubiera intervenido.
Pero mis oídos cegaron mi mirada
y mi boca callaron mis pensamientos.

Quiero volver a probar aquél sabor tan dulce,
esa sensación tan extraña y eficaz.
Pero esta vez, sólo nosotros,
sin nada que temer...

13/07/08

lunes, 13 de abril de 2009

Un momento, sólo uno

Decidí salir a pasear para airear mis pensamientos y a respirar el aire solitario y misterioso de la noche. Podía oír mis pasos, sonido que un poco me asusta cuando la calle está en silencio;y río nerviosa. Mi respiración es más fuerte y mis músculos se tensan a causa de la fría brisa.

Se presenta una bella noche: grillos como banda musical, estrellas que espían la pobre situación de una muchacha sola, en una plaza, de noche. La luna me saluda con una sonrisa picaresca desde el cielo negro y el vaivén de las hojas que danzan al movimiento que el viento dicta.

A solas con mis pensamientos me sorprende una sombra entre los árboles. Espero. Avanza. Se vuelve más clara. Espero. Los pasos de la sombra se detienen a pocos metros de mí.

¿Será él? "Al fin encontré a mi sirena varada, cantando bellas canciones para sí, como si en verdad nadie las oyera. ¿Sabes que yo las escucho? Poseen muy linda voz y una boca que sabe exquisita".

Y era cuestión de segundos para que mi cuerpo, espontáneo y sin reglas, se acercara a besarlo y tocar su cuerpo compuesto de tan poéticas palabras que supieron avasallarme de cantos.

Para encontrar nuestra frecuencia bastó sólo unos pocos segundos, haciendo que nuestros labios entonen y se encuentren para crear palabras nuevas y besos diferentes.

Sus dedos empezaron suavemente por mi mejilla, dibujando un espiral de rosas, luego bajaron hacia mi labio inferior. Lo besé, lo miré y le hablé con mis ojos, mis pestañas y mi sonrisa. Me besó. Volvió su mano a pasear por mí, esta vez acariciando mi cuello, hombro, pecho, cintura para terminar encontrándose sus dedos con los míos.
Y las estrellas se duermen aplaudiendo.

01/02/09

domingo, 12 de abril de 2009

Una promesa


Oh, madre!, no desesperes que voy a regresar, y cuando sientas un grito con tu nombre, al amanecer, y una silueta que va entrando por el camino que conduce a casa, espero que me esperes con la torta que sabes que tanto me gusta y que siempre me ha gustado, como tus manos saben hacerla.
No te asustes si tardo, no es fácil; comprendeme. Es toda una meta para mi, para mi fortaleza, para mi humanidad. Cada uno debe pasar por distintos fragmentos de vida, donde la naturaleza vital vuelva a entrar en contacto con el ser humano primitivo que fuimos.
Grandes, madre, grandes son las esperanzas de esta aventura y pequeños serán mis pasos para caminar, para saborear cada paso que doy, para explorar esa vitalidad pura y sin smog que esta realidad nos ofrece cada mañana.
Y es así, madre, que necesito de esta conexión conmigo misma, para saber quién soy en realidad, y detenerme un poco, porque esta vida de cambios repentinos, rápidos, no es para mi. Y lo siento, puedo sentirlo. Lo fue, hasta que me di cuenta que ya no podía seguir el ritmo de esta ciudad ruidosa, estresada y triste.
Y cuando vuelva, tendré tantas cosas para contarte, madre, que no me alcanzaran las aguas para humedecer mi boca cada vez que me raspe la sequedad de mi garganta. Sé que te quedarás atónita, te reirás, te emocionarás, como yo lo haré también. Todo lo iré anotando en cuadernos, para no olvidar nada. Quiero que sientas ese viaje tanto como yo lo pueda sentir.
Creo que es hora de partir, de crecer, de mirar y experimentar, de reconocer y apreciar lo que realmente hay que apreciar y valorar.
Adiós, madre, cuidate y trata de no extrañarme. Y si es así, mira todas las noches la luna a las 9 en punto, que yo también lo haré, desde donde esté y así no nos extrañaremos tanto.
Un abrazo gigante, un dulce chocolate y un te quiero son necesarios para que veas cuanto te aprecio, y para que veas que volveré... es una promesa.

04.09.08

lunes, 6 de abril de 2009

Piano

Me acerco. Tus manos delicadas tocan el dulce piano del recuerdo. Me acerco. Tu mirada penetrante y triste tocan una melodía de antaño y tus manos añoran. Me acerco. Tu pelo tapa las facciones duras de tu dolor. Tu poblada barba absorbe el río de lágrimas que grita tu alma, tu corazón, tu vida. Me acerco y pongo mi mano en tu hombro caído. Te detienes, dudas, piensas, lloras, y vuelves a tocar. Paso mi mano por tu pelo, por tu cara y no puedo detener las ganas de abrazarte y de repente estoy sentada junto a vos, tocando y llorando y tocando y gimiendo y vos también, y juntos. Juntos. Y tus manos con las mías. Y de repente me mirás y yo te miro. Y tus ojos... tus ojos hablan por sí solos y me duelen y hacen doler los míos. Siento tu mirada pesada, lastimada, roja, húmeda.
Me acerco. Vuelves a tocar.
Mi mano sobre la tuya te detienen. Se desenvuelve una lucha de unas manos que quieren evadir y de otras para soportar. La melodía, cada vez más rápida y las manos sudan, se tocan, chocan y se desean. Me mirás. Toco tu cara, tus labios, tu frente. Por fin tus manos se van posando en mí lentamente, me rodean por la cintura y me mirás otra vez, pero más allá. En un segundo logras llorar en mis pechos, como un niño perdido y yo te abrazo como una madre desesperada por haberte encontrado. Me abrazas fuerte, y te escucho. Escucho tus lágrimas, tus pestañas, tus manos, tu respiración.
De a poco te tranquilizas y bajas tu cuerpo a mi regazo. Te acaricio el pelo. Te calmas y dormis. Entonces, ahora yo toco el piano y lloro, en la penumbra de nuestra soledad.

19/03/09
Mar.-
[Vocalise - Theme From The Ninth Gate - Wojciech Kilar]